XII - Diciembre 2004


Crónica de Dr Jons.

Segundo Raid del 2004 y 15º del GAM, donde nos juntamos dos coches y dos motos, un total 6 personas. Viaje diseñado para conocer nuevas rutas. En esta ocasión viajo de copiloto con Manolo "el amigo Alí".

La idea era empezar las pistas desde Guercif a las puertas del Plateau de Rekkam, por lo que tuvimos que hacer el primer día un buen tramo de conexión por carretera. Ese 1º día fue muy duro para las motos, nos pilló mucho frio y lluvia y se nos hizo de noche pronto. En plena llovizna, con visibilidad casi nula, nos encontramos de repente con un coche atravesado y parado en medio de la carretera. Menos mal que era blanco y pude advertir de su presencia al Amigo Alí, que armado de reflejos a frenos chirriando consiguió reducir a tiempo quedando el incidente en un golpe en la chapa de la puerta sin consecuencias. Al "jae" se le había calado y allí estaba parado en medio de la llovizna y la oscuridad de la noche. Afortunadamente sólo quedó en un buen susto. Al final acabamos haciendo noche en un pequeño hotel de Taza, La Tour Eiffel. 

Puesta a punto antes de salir.


Hoy por fin nos adentraríamos en el Plateau del Rekkam, teníamos muy buenas referencias de este lugar. Sin embargo y para nuestra sorpresa nos llevamos una gran decepción con las pistas; feas, áridas y polvorientas, con algunos tramos en construcción de futura carretera. Ese día hicimos noche en el hotel Baroudi de Missour.

Por las pistas polvorientas del Rekkam.

Esta zanja se encontró Roberto a plena velocidad y en un alarde de experiencia y reflejos aceleró...

... menos mal que aceleró para saltarla consiguiendo llegar indemne al otro lado. Señala con la cruz lo que podría haber sido su tumba.

Primer pinchazo en pista.

 Reparto de juguetes y ropa a una familia bereber.


Para la tercera etapa contemplábamos hacer las pistas de Missour a Erfoud, pero nos encontramos que el primer tramo estaba cortado por el agua y la nieve, así que tuvimos que hacer antes algunos kilómetros de enlace por carretera. El termómetro marcaba 3 grados bajo cero.

El viaje ya nos estaba advirtiendo desde el principio que nos esperaba agua, frio, lluvia y dificultades.      

Desde Missour a Boudnib encontramos agua continuamente y la odisea acababa de empezar...

Un alto en el camino para reponer fuerzas.

El cielo no presagiaba nada bueno, pero en este caso nos sirvió para conseguir una de las top ten de todas nuestras fotos del desierto.

Se nos iba haciendo de noche y la ruta por recorrer aún era muy larga, íbamos enfilados hacia un buen berenjenal...

Las pistas se convirtieron en un laberinto, olla tras olla el único final que se divisaba en el horizonte era la tromba de agua que luego nos caería encima. Estábamos completamente perdidos, estas ollas no nos dejaban atisbar por dónde transcurrían las pistas.


Se nos hizo completamente de noche . Los moteros trataban de divisar el paso desde lo alto de las lomas, pero todo a 360º a nuestro alrededor eran lagos y grandes charcos de agua que se habían formado repentinamente con la lluvia. La cosa se nos puso muy cruda. De noche, desorientados, lloviendo a cántaros, el GPS sin pilas..., estuvimos dando vueltas y pasando una y otra vez por nuestras propias rodadas. Los ríos iban creciendo rápidamente a juzgar por la espuma que se acumulaba en sus orillas. La verdad, llegamos a pensar que de allí no salíamos.

Finalmente y sobre las 12 de la noche, tropezamos sin saber cómo, con el "groudon" (asfalto). La alegría fue tan grande que nos paramos a besar la carretera. Atras quedaban 6 horas de zozobra, aventura y algo de acojono, pero finalmente llegamos a Erfoud. Esa noche cogimos el hotel con unas ganas tremenda y el cubata después de la cena nos supo a gloria.

 

A la mañana siguiente atacamos las dunas de Erg Chebi con ilusión y los cielos más despejados, consiguiendo muy buenas fotos con maravillosos contrastes de luces.

Sombras chinescas: una buena foto de las sombras proyectadas sobre la arena.

Rumbo al sol. Foto incluida en nuestro Álbum de Honor.

Los cuatro jinetes del camellolipsis.

Levitando sobre las dunas: esta foto parece que está trucada pero no es así. El frío de la arena en estas fechas y momento de la tarde hacía que estuviese extraordinariamente dura y fácil de moverse sobre ella, a pie y con los vehículos.

Una buena foto en perspectiva desde lo alto de la duna con los colegas y los dromedarios al fondo.

Roberto "el resucitado" coronando la cresta de la duna.

Los coches circulaban sin problema por la fría y dura arena.


A la mañana siguiente, en nuestra 4 etapa, acometimos una ruta totalmente desconocida hasta entonces para nosotros. Nos propusimos dejar la carretera de Rissani-Alnif a unos 10 km del cruce de Rissani y enfilar dirección suroeste buscando rutas hasta Tagounite. Nuestra única premisa de orientación era guiarnos por el rumbo 210º, enlazando unas pistas con otras llegamos por primera vez al Oasis M'Harech, para nosotros ya por siempre el famoso paso de "la Uve", que es una referencia en las pistas del sur. 

Un magnífico paisaje nos acompañó durante toda la travesía.


Quedamos maravillados con este primer tramo de pistas rápidas que transcurrían por extensas llanuras. Las motos iban a pleno rendimiento de gas y la media que sacamos, siendo tan pocos, fue extraordinaria. Sobre las 12 del medio día estábamos ya en el paso de "la Uve". Llamamos así a este lugar porque desde lejos se ve como la cordillera tiene un corte con esta forma, constituye un paso seguro hacia el sur. 

El paso de la Uve, Oasis M'Harech. 


Posteriormente y hasta cerca de Tagounite se vuelven a coger pistas rápidas de preciosos paisajes de sabana. Esta ruta de unos 210 kms, que descubrimos en este viaje, es una de la más bonitas de todas cuantas habíamos hecho convirtiéndose en referente para los sucesivos viajes. Este año la bautizamos como la ruta "Indiana Jones". Hicimos noche en los vivacs de Tagounite, campamento de jaimas montados en Erg Lihoudi. 

Pequeña construcción entre dunas al suroeste de Tafraoute Sidi Ali antes de ser la Kasbah Marabout.

A unos 50 Kms de Tagounite y después de dejar las pistas rápidas hay que subir y bajar este alto desde donde se divisa al fondo la cordillera de Zagora.

Disfrutando de la hospitalidad bereber en la jaima tradicional.

Pasamos la noche con temperaturas bajo cero, hacía un frío tremendo en la soledad de la hamada.

Despunta el día y el sol se nos cuela por donde el frío lo hacía durante la noche. Había que taparse entero o se te congelaba hasta la cocorota.

La cara de Roberto lo dice todo respecto a las pocas horas de sueño por el frío pasado.


Desde Tagounite, nos trasladamos por carretera hasta el Todra para hacer la vuelta por las pistas del Atlas. El viaje empezó con nieve y terminó con nieve. Las pistas eran una auténtica pista de patinaje, los frenos no se podían ni rozar y las motos lo tenían más crudo aún, sufriendo varias caídas sin consecuencias.

De esta guisa estaban las pistas del Atlas.

El pueblecito de Agoudal bajo la nieve. Fue muy pintoresco pasar por aquí con los niños saliéndonos al paso.

En el lago Tislit de Imilchil, fin de las pistas.

En esta ocasión el antiguo puente de madera de Tizi n'Isli simbolizaba el fin del viaje.