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Nº de Vehículos 4x4: 2 Toyotas.
Nº de Expedicionarios: 6 (4 desde España y 2 residentes en UAE)
Incidencias mecánicas: 1 pinchazo.
Incidencias médicas: 1 faringitis producida por el A/C directo del coche.
Cumplimiento de la ruta: 90% - Cumplimiento de los km de pista: 120%


LA CRÓNICA
(Texto de Luilly, audios de Dr. Jons)

El viaje frustrado del "GAM BABY"

A principios del año 2020 nos encontrábamos inmersos en plena organización de lo que habíamos titulado el Raid del "GAM BABY". En aquella ocasión estábamos ilusionados con llevar a toda la familia a uno de nuestros viajes de aventuras (7 coches, 14 adultos y 11 niños entre 4 y 10 años). Con todos los hoteles reservados y todo el viaje configurado, nos encontramos con que el 14 de marzo se decreta el Estado de Alarma por la pandemia, nos cierran la frontera y nos confinan en casa... fue un golpe devastador para la moral de todos. Luego, bueno, ya sabéis lo que pasó. Mientras escribo esta crónica (04-05-2022) y después de tres larguísimos años, todavía estamos esperando a que abran las fronteras terrestres con Marruecos. 

El logo que habíamos preparado para aquel viaje frustrado en el 2020.


"Un nuevo país. el mismo espíritu"

Era verano del 2021 y todavía no se vislumbraba cambios en la frontera de Ceuta. España y Marruecos, al margen de la pandemia no pasan por un buen momento en sus relaciones bilaterales. Mi hermano Andrés (Teti), residente en Emiratos Árabes, viene de vacaciones a España y nos comenta que ha hecho un par de viajes cortos por el norte del país vecino, Omán. Cuenta maravillas de sus gentes y de los parajes naturales que ha conocido y nos asegura que es un país con muchísimas posibilidades para hacer el tipo de viaje que siempre hemos hecho. Además, estando él en Emiratos disponemos de toda la infraestructura para llevarlo a cabo: billetes de avión a buen precio, coches 4x4, material de acampada, etc. Me parece una idea fantástica, pero claro, la posibilidad que que se sumara más gente al viaje era complicada, aun así le doy mi palabra que aunque fuéramos solo los dos, haríamos ese viaje en marzo de 2022 coincidiendo con las vacaciones de Semana Blanca en Ceuta. 

En fin de año, nos volvemos a reunir y se suman al viaje el Dr. Jons, Carlos y Manolo Tirado. Posteriormente se sumaría Alessandro (amigo de Teti residente en Emiratos) también con su propio 4x4, por lo que el tema de los vehículos estaba resuelto. Habíamos pactado con Teti dos puntos claves del viaje por los que tendríamos que pasar: la capital del sur, Salalah y la playa de los delfines. Esto hacía que fuera un viaje muy ambicioso en kilómetros ya que Salalah quedaba al otro extremo del país a más de 1200 km de Dubai. Al igual que hago siempre que vamos por Marruecos, me pongo a investigar los posibles enclaves imprescindibles de Omán para realizar una ruta donde hubiera pista off-road en todas las de las etapas. Navegando en Google Earth ya empezaba a darme cuenta de lo espectacular del país, famosos por sus wadi (que en árabe culto significa valle). La orografía de Omán le confiere altas montañas en el norte del país muy pegadas a la costa con acuíferos naturales que forman cañones ideales para hacer barranquismo. En el interior, un basto desierto con una de las extensiones de dunas más grande del mundo, el Empty Quarter (en su mayor parte en Arabia Saudí, pero pilla también una parte de Omán). A la mitad del país, los arenales del Wahiba, enormes valles dunas longitudinales dispuestas de norte a sur. La costa este es una verdadera maravilla con playas del índico donde en muchas zonas existe además una barrera de coral que le confiere ese color blanco a la arena. Y en el sur, la selva tropical de Salalah, donde todos los años es tocado por el monzón y se convierte de manera estacional en un auténtico vergel.  Sin duda, el país tenía todos los alicientes para ir a descubrirlo... un nuevo país, el mismo espíritu aventurero.

Llega los primeros "regalitos" para el viaje, www.amazon.ae funciona a la perfección en Dubai.

Tras muchas horas de trabajo en Google Earth ya estaba preparado el primer esbozo del viaje.


2 de Abril - El viaje hasta Dubai con Fly Emirates

Tenemos la suerte de contar con Teti trabajando para la compañía, por lo que contamos con buenos descuentos para viajar. Los cuatro expedicionarios que íbamos desde España cogimos el vuelo de las 15:30 desde Madrid en un Airbus 388 de los nuevos. Viajar con Fly Emirates siempre es un lujo, ¡no existe una compañía que ofrezca tantas ventajas y comodidades al viajero! Gracias al viento de cola realizamos el trayecto en apenas 6 horitas que se pasaron volando (nunca mejor dicho) entre películas recién salidas de la taquilla, la barra libre y el cáterin. 

Al llegar a Dubai mi hermano viajaba también trabajando de vuelta en el vuelo de Casablanca y no había llegado a tiempo, pero no había problema alguno... las cosas de aquel país: nos había dejado la casa abierta para cuando llegáramos. ¿En qué lugar del mundo puedes dejar tu casa abierta con toda confianza de que no vaya a pasar nada? Todavía recuerdo la anécdota que nos contó en su primer año de trabajo allí. Se había llevado la África Twin desde Ceuta en un contenedor y la había matriculado en Emiratos Árabes. Lo primero que hizo con la mentalidad occidental fue ir a comprar un pitón, ¡para que no se la robaran! y extrañados en todas las tiendas de moto le preguntaban que para qué quería eso, que allí eso no existía y no lo iba a encontrar en ningún sitio.

Expedicionarios en la facturación del aeropuerto en Barajas.

Esperando a Teti en su casa, tras nuestra llegada al destino. ¡Primer objetivo cumplido!


3 de Abril - Los preparativos del viaje.

Este día lo teníamos previsto para organizar todo lo que faltase de intendencia para el viaje. Recogimos varias tiendas y colchones que nos prestaron amigos de Teti y fuimos a un centro comercial comprar otros suministros para el viaje. Nos sorprendieron los precios que tienen aquí el equipamiento de acampada como tiendas, toldos, sacos y colchones, estaba todo muy barato ya que es una actividad muy recurrente entre residentes y locales. El resto del día lo pasamos aprovechando el tiempo en la piscina de la casa de Teti. Por la noche fuimos a cenar a un restaurante de la famosa palmera de Dubai con unas vistas a la ciudad espectaculares.

Expedicionarios del GAMSB22 en "El Luchador" la noche antes del viaje.


4 de Abril - 1ª Etapa. De Dubai al Jebel Shams.

¡Empezaba lo bueno! Nos levantamos temprano con la intención de cargar los coches y salir sobre las 9:00 de la mañana. Durante todo el viaje, debíamos acostumbrarnos a empezar las rutas muy temprano ya que por las fechas y la latitud (10º más al sur que Marruecos) los días contaban con poco más de 12 h de luz frente a las 13:30 h que solemos tener en los viajes que hacemos por Marruecos en las mismas fechas.

Emprendemos el viaje con algunas incertidumbres sobre cómo sería el pase de la frontera desde Emiratos a Omán. Para entrar a Omán piden el pasaporte Covid y un de nuestros expedicionarios no lo lleva, debe presentar una PCR negativa que se hizo el día anterior en Dubai. Llegamos a la frontera de UAE y estaba completamente vacía, suponemos que por ser tiempo de ramadán. Hay que pagar unas tasas de salida, diferente para los residentes y los turistas extranjeros (al cambio para los cuatro que no éramos residentes fueron unos 11 euros). Esta frontera fue muy fluida y sin contratiempos, ahora llegaba la de Omán. Allí teníamos que mostrar la visa (previamente sacada por internet en la página oficial) y la "mulkia" de los coches, el seguro obligatorio para circular por Omán con vehículo de Emiratos. El Toyota Fortuner de Alessandro no la tenía sacada, pero allí mismo en la frontera ofrecían expedir dicha documentación por validez de un mes mucho más barato que tenerlo incluido en el seguro. Después de hacer el papeleo y entregar los visados pasamos el último control donde te registran el coche. En el control nos vieron una caja de cerveza que llevábamos y nos hicieron esperar. El alcohol en Omán no está prohibido y de hecho se vende en los hoteles, pero no teníamos muy claro si nos pondrían algún problema al llevarlo nosotros desde Emiratos. El trato con los policías fue siempre cordial, pero he de reconocer que fueron unos minutos algo tensos mientras consultaban con el jefe de la frontera. Finalmente, viendo que éramos un grupo de occidentales y que era para consumo propio, nos dejaron pasar sin más.

El Jebel Hafeet hace de frontera entre UAE y Omán. 

Una vez en Omán, paramos en los primeros bakalitos que encontramos para comprar las tarjetas SIM de teléfono de la compañía Omantel, pero como no llevábamos dinero en efectivo sólo pudimos comprar una con algunos dirhams emiratíes que nos quedaban. Ya buscaríamos una casa de cambio y un cajero en la primera ciudad que encontráramos por el camino.

Como no teníamos conexión por teléfono y los walkis que llevábamos eran unos PRM muy simples, ocurrió la primera incidencia del viaje. Antes de llegar a Ibri en una rotonda, el móvil 2 se confundió y siguió por detrás de otra Toyota Fortuner blanca como la del móvil 1. Nuestras normas que aplicamos en los viajes al desierto funcionaron a la perfección y los expedicionarios del móvil 2 al darse cuenta de que estaban perdidos volvieron al lugar donde perdimos el contacto por emisora. Este incidente nos hizo perder unos 40 minutos.

Una vez nos reencontramos, proseguimos la ruta con dirección a Ibri. Allí, a pesar de ser ramadán, estaban algunos centros comerciales abiertos, cambiamos euros por riales y algunos usaron el cajero automático directamente. Al final, contando las tasas que nos cobran por sacar dinero en el extranjero si se hace de una vez no parece que compense venir cargado de euros para cambiar. Aprovechamos aquí también para repostar y hacernos con las tarjetas de teléfono. Esta parada, estaba prevista y era obligatoria para empezar el viaje. 

Pasado Ibri, tomamos una desviación hacia el este con dirección a las montañas de la cordillera del J. Al Khadar. Como primer objetivo nos marcamos la visita al primero de los wadi que exploraríamos, el Wadi Damm. Aparcamos a la sobra donde hicimos el avituallamiento y nos fuimos a explorar a pie la zona. El lugar parecía muy seco y no sabíamos si encontraríamos con agua las pozas que habíamos visto por las imágenes satélites. A unos 500 metros nos encontramos con una canalización que si que llevaba agua y un poco más adelante con una presa. Seguimos remontando el río, cada vez el cañón se iba estrechando más y más. Finalmente, encontramos las primeras pozas donde nos dimos el primer baño en aguas omaníes.

Jebel Misht "El Sultán de Arabia" pared emblemática para escaladores.

Wadi Damm (Damm = presa en árabe)

Sobre las 6 de la tarde, y ya empezando a atardecer, emprendimos nuevamente la marcha hacia el destino final de la etapa, el resort de montaña Sama Height en el Jebel Shams. Tuvimos que hacer unos cuantos kilómetros de pista (los primeros del viaje) en el ascenso a la montaña de más de 2.000 m. Llegamos al resort sobre las 7:15 ya de noche. Como habíamos hecho la reserva esa misa mañana por Booking no les había llegado todavía la confirmación y no estaban preparados para nuestra llegada. Nos dieron las habitaciones y nos comentaron que la cena estaría lista en 1 hora.

Hizo una noche espectacular con un cielo plagado de estrellas. El resort era entero hecho de casas rústicas de piedras y tenía una zona habilitada al abrigo de una cueva donde hicimos una hoguera y echamos las primeras risas del viaje. 

Para finalizar el relato de esta primera etapa os dejo el particular punto de vista del Dr. Jons con la crónica de la jornada contada de viva voz. 


5 de Abril - 2ª Etapa. Desde el Jebel Shams a los arenales del Wahiba.

Viendo que se nos había quedado corto el día en la jornada anterior, decidimos levantarnos pronto y desayunar a las 7:30. Teníamos planteado hacer los 25 km de ida y vuelta hasta la cumbre más alta del Jebel Shams (2.980 m), pero por ahorrarnos tiempo al final fuimos a visitar el mirador que teníamos al lado. El lugar era sobrecogedor, se abría ante nosotros unas vistas espectaculares del gran cañón que ha ido formando el río Ghul entre bastas y altísimas montañas. Posteriormente iríamos a realizar el trayecto por abajo para contemplar el cañón desde otra perspectiva. 

Si desde lo alto ya nos había sorprendido el sitio, cuando recorrimos los 7,5 km por el interior del Wadi Ghul, entre altas y estrechas gargantas la sensación que tuvimos fue la de ser todavía más insignificantes ante la magnitud de estas montañas. Se hizo inevitable hacer comparaciones con lo que conocíamos en Marruecos, aquellas gargantas nos recordaban a las del Todra en un principio y a las del Jaffar en el tramo más angosto, produciéndonos la misma sensación de sobrecogimiento al encontrárnoslas por primera vez. 

Amanece en el Sama Heights Resort.

Gran Cañón del Wadi Ghul desde lo alto.

Gargantas del Wadi Ghul.

Casitas al final de la pista del Wadi Ghul.

Tras hacer el camino de ida y vuelta por el interior del Wadi Ghul, cogimos carretera con dirección al pueblo de Al Hambra, donde repostamos combustible y hielo para las neveras e hicimos la compra del día. Estuvimos valorando la posibilidad de visitar el pueblo de montaña de Misfah al Abriyyin o la Cueva de Al-Hoota que nos pillaban cerca, pero desconocíamos cómo serían los últimos 40 km de pista entre las dunas hasta el resort donde hacíamos noche por lo que preferimos continuar sin más paradas hasta la entrada al Wahiba Sands. 

Omán tiene dos grandes zonas de desierto de arena. Una está al oeste, es el Empty Quarter, uno de los desiertos de dunas más extensos del mundo, aunque su mayor parte lo ocupa en el país vecino, Arabia Saudí. La otra zona de desierto de dunas en Omán está centrado al este, es el Ramlat Wahiba o como lo llaman algunos el Sharqiya Sands (las arenas orientales). Es una basta extensión de más de 10.000 km2 con grandes valles que forman altos bancos de dunas que se distribuyen longitudinalmente de norte a sur. El resort donde hacíamos noche era el Thousand Nights Camp y estaba en el interior del Wahiba, accesible únicamente en vehículo 4x4.

Antes de llegar al pueblo de Bidiyah (donde comenzaban las dunas), decidimos llenar los depósitos hasta que no cupiese una gota, ya que nos esperaban más de 150 km de arenales sin poder repostar. Al salir de la gasolinera y acercarnos al pueblo, un Nissan Patrol blanco nos empezó a hacer luces y poner el intermitente pidiéndonos que nos parásemos en el arcén. En primera instancia tratamos de ignorarlo pero viendo que no le hacíamos caso empezó a hacernos adelantamientos de manera temeraria, por lo que finalmente nos obligó a parar. Cuando nos bajamos del coche para recriminarle su actitud, el hombre se vio sorprendido por nuestra reacción, nos decía que sólo quería saludar y preguntarnos si necesitábamos guía para llevarnos por las dunas. Teti hablando con él en inglés le reprendió su actitud ya que desde luego, aquella no era manera de abordar a los foráneos. Al final el "guía" se dio cuenta de que aquí no iba a rascar ni un solo rial y se despidió sin más. Tras este episodio bromeamos diciendo por la emisora que parecía que estábamos como en casa, como cuando somos abordados en Marruecos por los 4x4 de los talleres llegando a Zagora. 

Ahora sí empezaba lo bueno, 40 km de pistas de arena hasta el resort. En principio no desinflamos ruedas, ya que, parecía que el firme era compacto. Sólo cuando hubo que salvar un repecho de dunas de unos 3 km para enlazar con el siguiente valle, fue cuando decidimos bajar presiones y dejarlas a 1,2 bar. El tramo de dunas igualmente fue sencillo de conducir ya que estaba lleno de roderas, aunque nos hacía pensar que a este hotel no podía llegar cualquiera, se necesitaba si o si un vehículo 4x4. Al final, llegamos sobre las 15:45 al destino, más temprano de lo previsto puesto que los km de pista fueron mucho más fácil de hacer de lo que esperábamos.

Repostando antes de llegar a Bidiyah.

Bidiyah: último pueblo antes de adentrarnos en las dunas del Wahiba.

Habiendo llegado tan temprano al resort, decidimos alquilarnos unos quads y hacer una miniruta por las dunas al atardecer. Fue una experiencia muy guapa para nosotros, aunque no se si pensará lo mismo el guía... ese día se ganó bien el sueldo hahahaha.

Relajados esperando el atardecer para la ruta en Quads.

Deliciosa cena con platos árabes variados.

Aquí os dejo la crónica de esta segunda etapa narrada por el Dr Jons (audios extraídos del grupo de whatsapp que creó para compartir el viaje en directo con gente del GAM y allegados).


6 de Abril - 3ª Etapa. Arenales del Wahiba, "Las maldivas de Omán" y Sugar Dunes.


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